Thursday, February 16, 2017

¿Y usted qué desea?

Supongo que ante la pregunta, habrá distintas respuestas. Y dependerá tal vez de si usted es hombre o mujer, de si es rico o pobre, de si es joven o viejo, saludable o endeble... Y vaya a saber cuántas variables más.

Con seguridad un indigente deseará un techo, el hambriento una comida caliente, los solteros una pareja, los famosos intimidad, los insignificantes notoriedad, los ricos trascender y los enfermos salud. Un desocupado deseará trabajo, el trabajador vacaciones y el viejo juventud.
Todos deseamos algo que nos falta.
La vida está hecha de deseos.
O como dice Agustí Marcel en El viatge de tornada: «Me alegro de descubrir el secreto de la vida: el deseo.
Vamos a cambiar la pregunta.

¿Qué desearía usted si hoy fuese el último día de su vida?

No vale la trampa de desear un día más.

¡Se acabó!

Al pensar en la posibilidad, estoy seguro que su mente se dirigió a los afectos y a disfrutar del tiempo que le queda.
Bien, dos cosas que no pueden comprarse ni alquilarse. Dos elementos que tienen que ver con amar, amarse y ser amado.

Es uno de los reproches que más se hacen las personas en sus últimas horas de vida.

¿Por qué no he sido más feliz?

Nadie se acuerda de la casa, la intimidad, la notoriedad, el Porsche, el trabajo, las vacaciones... 
Con lo cual descartemos que algunas de esas cosas que nos faltan, puedan hacernos felices. Y no digo que no sea lícito desearlas. Pero cambiar un fin por un medio es cosa de tontos.
Ser feliz es un estado de la conciencia, un pensamiento infantil de que hoy es todo lo que podría ser y mañana será todavía mejor.


¿Qué usted sería feliz con un coche nuevo?

¿Qué usted sería feliz con una abultada cuenta bancaria?

Siento decirle que a eso se le llama prosperidad.
Y no todos los prósperos son felices.

Pero sí, todos los felices son prósperos.

Los felices son personas ilusionadas.

Y quienes no tienen ilusiones, están llenos de deseos.
Puede que este post le parezca un juego de palabras. ¡Créame! No lo es.
Como dice la publicidad de un conocido vermut: Nos es dada una cierta riqueza que se cuenta en tiempo. Y depende de nosotros cómo lo invertimos o lo gastamos.
Lo más sabio es hacerlo de tal manera que el último día de nuestra vida, no nos quede nada por desear.
¡Qué sea muy feliz!   💚💜💛💗💙

New Realase!!!

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